Hoy hablaremos de inversión, pero no la tradicional, sino de una inversión en patrones mentales: el pensamiento probabilístico y la opcionalidad. Emplear estos patrones de forma lógica puede hacer que nuestro tiempo sea más eficientemente invertido y que obtengamos mejores resultados.
Tomamos decisiones constantemente, incluso cuando decidimos no decidir. En muchas de estas decisiones, renunciamos a múltiples opciones para aceptar solo una. Utilizar la opcionalidad y la probabilidad en decisiones importantes, como la compra de un inmueble o una inversión significativa, puede ser crucial.
Recuerdo un caso peculiar: una persona con doble nacionalidad quería una vivienda de 400 m² con jardín y piscina, cerca de la playa, y con un presupuesto máximo de un millón de euros. Sin embargo, debido a su trabajo, pasaba 15 días al mes fuera de casa. Tras analizar su situación, noté que la probabilidad de disfrutar plenamente de la casa era baja, y los costos asociados eran altos.
En los mercados financieros, una opción es el derecho a ejecutar un activo sin obligación de hacerlo. En la vida real, esto se traduce en tener alternativas sin la obligación de seguir ninguna. Al considerar la probabilidad, vemos que muchas inversiones pueden no ser rentables o limitar nuestras opciones futuras.
Una casa de un millón de euros requiere una hipoteca considerable, con costos adicionales de mantenimiento y mejoras. Esto limita las oportunidades de invertir en otros proyectos o experiencias. En cambio, diversificar la inversión en varias propiedades más pequeñas puede ser más beneficioso. Con el mismo dinero, se pueden comprar varios inmuebles en diferentes ubicaciones, alquilando algunos y viviendo en el que más se ajuste a nuestras necesidades en cada momento. Esto no solo diversifica el riesgo, sino que también maximiza el potencial de ingresos.
Volviendo a la probabilidad, si viajas mucho por trabajo, la oportunidad de disfrutar de una casa cerca de la playa se reduce significativamente. En cambio, invertir en propiedades más modestas pero diversificadas permite mayor flexibilidad y opciones de crecimiento económico. Alquilar en lugar de comprar también proporciona mayor liquidez y capacidad de adaptación a diferentes circunstancias económicas.
En conclusión, la probabilidad de encontrar un lugar paradisíaco para alquilar es mayor y más económica que comprar una propiedad cara. Diversificar las inversiones permite un mejor manejo del riesgo y ofrece más oportunidades de disfrutar de diferentes experiencias y obtener un rendimiento económico. La libertad financiera comienza donde termina nuestra suficiencia en la vida, y diversificar es clave para alcanzarla.
Julio Chaves González
Family financial Planning

